Primeros síntomas del deterioro auditivo

Oigo pero no entiendo es la frase que resume las primeras sensaciones asociadas a la presbiacusia, o pérdida auditiva gradual asociada a la edad. Los sonidos agudos son más difíciles de percibir. Las palabras que contienen las consonantes "s", "c", "z", "t" o "f" que son agudas y no tienen casi intensidad, se suelen confundir. Se oyen las vocales que son sonoras, pero no las consonantes. Entonces es fácil comprender que no se atribuya a una pérdida auditiva sino a una falta de dicción de la persona que les está hablando. No es que no oyen, es que no entienden.
Es muy fácil confundir "casa" con "taza", "mesa" con "pesa" o "sesenta" con "setenta".

Muchos suplen muy bien mentalmente lo que el oído no les aporta y relacionan la palabra dudosa con el tema del que se les está hablando, con el resto de la oración y van armando rápidamente el sentido de lo que escucharon. Pero eso significa un desgaste que deteriora la atención. Y van aislándose, eligiendo quedarse en casa o evitando reuniones sociales muy agotadoras.

Es común en las personas con mayor disminución en las frecuencias agudas, no oír el timbre de su casa o la campanilla del teléfono si no están cerca.

Tienen más dificultad para entender a los niños y a las mujeres por su timbre de voz.

Muchas veces estas hipoacusias , aún leves, vienen acompañadas de acúfenos o tinitus (hacer el link con el apartado de Acúfenos) que son ruidos o zumbidos que oyen especialmente cuando están en silencio.

A este problemas de discriminación suele añadirse otro factor: la intolerancia de los ruidos, sonidos, música y voces a alta intensidad.

Todos tenemos un umbral auditivo donde empezamos a oír y un techo o umbral de disconfort. El paciente con hipoacusia suele tener alterados los dos umbrales, por lo que necesita más intensidad para oír los sonidos débiles pero molestan los sonidos fuertes mucho antes que a un oído normal. Por eso para una persona con pérdida incipiente, puede resultar extenuante mantener una conversación con varias personas en un lugar ruidoso, en un restaurant o una fiesta. Es necesario hablarles pausadamente, vocalizando bien y de frente, en lugar de levantar mucho la voz.

Cuando la pérdida auditiva es de un solo oído se suele tener dificultad para saber de qué lado viene el sonido y en reuniones como las mencionadas más arriba se agrega la dificultad de la pérdida de estereoacusia o audición con ambos oídos, que lleva a que se mezclen todos los sonidos, ruidos y voces como provenientes de un mismo lugar.

Otros síntomas para tener en cuenta es el volumen en el que se necesita poner la televisión para poder entender. Hay casos en que ni aún subiendo el volumen se logra comprender. Incluso a veces se empeora.

Los afectados por estos síntomas suelen negarlos, atribuyéndolos a la forma de hablar de la gente joven, de su pareja, o de los amigos. Generalmente son sus allegados los que insisten en que hagan una consulta médica y en el uso de audífonos, si es necesario, para poder comunicarse mejor con ellos.

Es común dejar pasar bastante tiempo antes de afrontar el problema, en el transcurso del cual su entorno comienza a notar cambios en la personalidad : se aislan, se irritan con facilidad o se deprimen.
Es muy importante que la familia los apoye y los acompañe a consultar enseguida con un especialista porque cuanto menos tiempo está el cerebro sin recibir los estímulos de todas las frecuencias, menos se deteriorará la atención y la comprensión de la palabra.

Nuestra experiencia nos confirma que los mejores resultados se obtienen cuando se actúa rápidamente. Esto tiene su explicación: cuanto mayor haya sido el período en el que se ha estado oyendo deficientemente, más difícil le resultará al cerebro volver a interpretar los estímulos sonoros.

Por eso es importante que el equipamiento auditivo se realice en cuanto se adviertan los primeros síntomas de una pérdida auditiva.