¿Este es su caso?

"Oigo pero no entiendo"

Es el síntoma más común en una hipoacusia de tipo perceptiva. La pérdida de audición es, en la mayoría de los casos, gradual y en estos casos las frecuencias que sufren primero el desgaste son las agudas. En esa zona se encuentran las consonantes como la “s” , “f”, “t”, “d” que, además, no pueden emitirse a alta intensidad. Sin embargo no hay problema con las vocales. Esto lleva a confundir palabras como “casa-taza”, “mesa-pesa”, “sesenta-setenta”, “fallo-tallo”.

La familia no suele comprender cómo es que, si oyen a veces ruidos muy débiles o lejanos como algún motor, pasos, o un ladrido de perro, no entienden otras, lo que se les dice. ¿Por qué no tiene problema cuando habla con hombres y sí con las mujeres o los niños? atribuyéndolo a razones psicológicas. De ahí la frase de que “no hay peor sordo que el que no quiere oír”. Esto trae frecuentemente conflictos familiares.

En general se piensa que el hipoacúsico es sordo y no se entiende que pueda oír algunas cosas y otras no.

"Yo oigo bien, lo que pasa es que los demás no modulan"

Cuando después de los cuarenta hay que empezar a alejar el periódico o el menú en el restaurant para poder leerlo, nadie piensa que están imprimiéndolo mal. La dificultad en la vista es detectada inmediatamente y, cuando ya no alcanza con la longitud del brazo, se consulta con el oftalmólogo. Cuando, en cambio, empezamos a tener dificultad para entender la palabra, lo primero que hacemos es pensar que el otro no modula bien, que habla muy rápido, que todos pretenden hablar juntos.

Sin embargo, ambos desgastes sensoriales se presentan de una manera muy similar. En vez de estirar el brazo necesitamos que nos repitan porque alguna letra se ha escapado y el mensaje no es claro.

Es muy importante consultar con el otorrinolaringólogo para que evalúe si hay un desgaste propio de la edad, como es el caso de la presbiacusia, o alguna otra patología que requiera algún tratamiento.

"Es raro, a veces no entiendo pero me molestan los ruidos"

Todos tenemos un umbral de audición que es la intensidad donde empezamos a oír y un umbral de disconfort o techo auditivo que es la intensidad donde nos empieza a molestar.

El hipoacusico suele tener alterados los dos umbrales. Esto quiere decir que necesita mayor intensidad para empezar a oír y a la vez le comienza a molestar a menos intensidad que a un oído normal.

Este inconveniente es el que llevó durante mucho tiempo al rechazo del uso de los audífonos. Siempre fue un desafío para el fabricante conseguir aumentar las bajas intensidades y comprimir a la vez las altas. Hoy, con la tecnología digital de alta gama este inconveniente esta prácticamente solucionado.

"No quiero usar audífono porque me hace parecer viejo"

Así como existe la presbicia, existe la presbiacusia que es el desgaste de la audición que va apareciendo gradualmente después de los cincuenta años. Pero hay otras patologías que aparecen en la juventud, como la otoesclerosis. Las originadas en el oído medio pueden darse a cualquier edad y dejar secuelas solo compensables con el uso de audífono. Además de todas las de etiología congénita o hereditaria que nos preocupamos en detectar lo más tempranamente posible para equipar con audífonos desde los primeros meses de vida.

Con esto se ve claro que no solo las personas mayores usan audífono. Y muchas de las que los necesitan, no los usan. Y muchas de las que los usan no nos enteramos porque hoy hay audífonos casi imperceptibles.

Por otra parte la vejez viene con el aislamiento, con la pérdida de atención y de interés que son las primeras consecuencias de las hipoacusias no equipadas. Es muy importante estimular en forma completa los centros corticales de la audición para conservar la comprensión de la palabra y no aislarse.

"Si uso audífonos todo el día me voy a poner más sordo"

Es un concepto equivocado. Es muy importante mantener el estímulo de todas las frecuencias en los centros cerebrales para mantener activa la comprensión de la palabra, con el menos esfuerzo posible.

Si hay esfuerzo, hay fatiga y la fatiga debilita la atención. Hay todo un sistema auditivo que participa en el fenómeno de la audición y de la comprensión de la palabra. Empieza en el oído, continúa con la vía auditiva terminando en el cerebro.

Los audífonos amplifican las frecuencias donde hay pérdida de audición. Esto quiere decir que, cuando no se usan, esas frecuencias no son oídas, por lo que el estímulo no llega al centro cortical correspondiente, debilitándose la atención y la facilidad para la comprensión de la palabra.

Cuanto más se usan los audífonos, mayor será el resultado.

"Me da vergüenza que me vean el audífono"

Si ese es su caso, podría optar por audífonos muy pequeños que se esconden dentro del canal auditivo, sin nada detrás de la oreja.

No son los aconsejables para todos los casos de pérdida auditiva. Pero son una opción a tener en cuenta.

Hoy hay también diseños de audífonos que van detrás del oído, no solo muy pequeños, sino lindos, que parecen la patilla de un anteojo y a veces se ven menos que los intracanales.

Las pérdidas auditivas muy severas o profundas requieren de audífonos más visibles. Pero también estos vienen hoy con diseños muy modernos. De distintos colores, según el color del pelo y hasta con colores más atrevidos, casi buscando que se vean en lugar de esconderlos.

Por qué se llevan anteojos siguiendo la moda y hay tanto reparo en mostrar un audífono siendo ambos una ayuda para compensar una deficiencia sensorial, no se sabe, pero es una barrera que deberíamos derribarla.

"Tengo un ruido permanente en el oído que no me deja oír"

Estos ruidos o zumbidos que no vienen del exterior sino que se oyen en el oído, se llaman acúfenos o tinnitus y son uno de los síntomas de la hipoacusia. Cuando hay una frecuencia donde está disminuída la audición, suele aparecer en el oído un sonido semejante a esa frecuencia.

No es para asustarse ni angustiarse. Sí es importante consultar con el otorrinolaringólogo, hacerse todos los estudios que él indique y confiar en que siempre hay un tratamiento para este síntoma.

Es posible que se encuentre con respuestas como: “Esto no tiene solución, tiene que acostumbrarse”.

Es lo que se decía antiguamente, sin embargo hoy los acúfenos se evalúan y se tratan según cada caso.

"¿Y si me operara?"

Las soluciones quirúrgicas son para determinados casos. La otoesclerosis es uno de ellos. Pero es muy importante realizar varias consultas antes de decidirse por la operación porque hay estadíos evolutivos en esta enfermedad y no en todos ellos la cirugía es aconsejable.

Hay patologías de oído que requieren indefectiblemente una intervención quirúrgica por eso es muy importante la consulta médica ante los primeros síntomas. A veces una cirugía a tiempo evita mayores complicaciones.

La mayoría de los casos de hipoacusias perceptivas, en donde está afectado el nervio auditivo, ya sea por el desgaste del tiempo, la exposición a ruidos intensos, u otras etiologías, no se operan y la mejor solución para compensarlas es el uso de audífonos.

"Los audífonos son muy caros y no me los puedo comprar"

Es una realidad que el precio de los audífonos es alto. Cuanto más evolucionados tecnológicamente, más fácil es adaptarse a ellos, pero mayor es el precio.

Es importante realizar buenos estudios preliminares y una prueba de distintos audífonos para elegir los más adecuados para su caso.

Las obras sociales y prepagas están obligadas a cubrir el 100% del costo de los audífonos en el caso de los menores de 16 años y/o cuando el paciente tiene un certificado de discapacidad.

Si su caso no está comprendido en ninguno de estos, consulte con su cobertura médica porque la mayoría cubre un monto fijo o un porcentaje de los audífonos que le ha indicado el médico después de las pruebas realizadas.

Si opta por pagar el saldo en cuotas, piense que con cada una de ellas estará pagando una mejor calidad de vida.

"¿Puedo usar el audífono que le perteneció a otra persona? "

No todos los audífonos sirven para todas las pérdidas auditivas. Hay algunos que son totalmente desaconsejables para determinados casos. Y aún en el caso de que fuera posible adaptarlos, habría que calibrarlos para la audiometría correspondiente. Y realizar el molde auditivo personalizado .

Siempre consulte con su médico y con la audióloga especialista.

Nunca se ponga un audífono de otra persona e intente usarlo porque no solo tendrá una experiencia errónea, sino que podría llegar a dañar el oído.

Por otra parte hay que ver cuántos años tiene ese audífono y si vale la pena estar usando una tecnología tan obsoleta, sin compresión automática de los ruidos, siendo que hoy con los avances tecnológicos esos problemas se solucionan rápidamente. Se considera que un audífono tiene una vida útil de aproximadamente cinco años. Si el audífono usado que le ofrecen tiene más tiempo, no le conviene intentar adaptarlo.

"Uso un solo audífono ¿Hay que usar uno o dos?"

Es muy importante oír con los dos oídos para poder entender la palabra en un grupo de personas o cuando hay ruido de fondo. Solo así podremos lograr estereocuasia.

¿PARA QUÉ SIRVE LA ESTEREOACUSIA?

La audición binaural es esencial para nuestra vida:
- Nos permite la localización sonora
- La orientación
- El equilibro
- Comprensión en el ruido
- Capacidad para una buena comunicación e inserción social
- Calidad sonora

Cuando oímos en forma monoaural el cerebro no puede reconocer como diferente un sonido o una voz que viene de un lugar o de otro y todo llega al mismo oído, mezclándose para arribar a la corteza de una manera confusa y sin orientación espacial.

Audición binaural
Según la edad y forma de vida del paciente analizamos la necesidad de estereoacusia. En un niño es impensable no contar con ella. En cambio hay personas de avanzada edad que necesitan el audífono para comunicarse solo con una persona, para oír el timbre de su casa y además les da bastante trabajo manejar un audífono. En esos casos con equipar un solo oído será suficiente.

Los adultos jóvenes o con una vida social y laboral activa manifiestan quejas que sólo se las podremos resolver restableciendo la audición en los dos oídos: oír en una reunión aunque sea de pocas personas, desenvolverse en un grupo de trabajo, oír en ambiente con ruido de fondo, localizar una bocina o la ubicación de otro vehículo cuando están manejando.

Hay casos de lesiones centrales en los que, por más que equipemos los dos oídos, no se podrá hacer el balance para que se consigan los beneficios de la estereoacusia.

Y hay otros en que, por su forma de vida o por razones económicas o psicológicas el paciente decide usar un solo audífono y es necesario que lo orientemos sobre qué oído elegir.

Tenemos en cuenta los antecedentes otológicos, el grado de hipoacusia de cada oído y la mayor discriminación de la palabra lograda en la logoaudiometría.

Si un oído es normal y el otro hipoacúsico: elegimos el oido peor y habrá estereoacusia.

Si un oído no tiene audición y el otro hipoacúsico: optamos lógicamente por el que tiene audición: el hipoacúsico.

Pero si los dos oídos son hipoacusicos optamos por equipar el oído mejor.

Es muy importante tener en cuenta que en estos casos siempre un oído va a ser sacrificado, por lo que se elige siempre el que logra una mejor comprensión de la palabra y el que le dará una audición óptima.